La publicación tiene el objetivo de arrojar algo de luz sobre este nuevo concepto en un momento en que el boom de los proyectores laser/fósforo está marcando un cambio de paradigma en el mercado.

El estudio elaborado por Miquel Tresserras, director del departamento de proyectos de Charmex y el primer profesional español en obtener la certificación CTS-D de InfoComm, repasa la historia de los distintos proyectores de iluminante de estado sólido desde que Schneider Electrics preparara el primer modelo de proyector basado en tres haces laser en el año 2000. También incluye una exhaustiva descripción del uso del diodo LED empleado en proyección comercial como iluminante de estado sólido. Y desgrana las ventajas y desventajas de los proyectores de laser-LED y laser/fósforo.

Para llevar a cabo el informe el autor realizó una meticulosa revisión de los distintos estudios experimentales realizados hasta la fecha por los fabricantes; reunió información de primera mano sobre la tecnología del láser, el fósforo láser y la lámpara láser; y se documentó minuciosamente sobre las distintas tecnologías de proyección presentes en el mercado, además de estudiar la legislación europea sobre el uso de iluminantes en el campo de la proyección.

El resultado es un esclarecedor documento que viene a echar tierra sobre algunos mitos que circulan en la actualidad, como los que proclaman la muerte inminente de los proyectores basados en lámpara: «Si bien todo apunta a que el sistema de iluminación laser/fósforo será el sistema dominante en el futuro y acabará por substituir a las actuales lámparas de mercurio de alta presión, sería prematuro anunciar su desaparición inmediata», señala Miquel Tresserras. «Los proyectores laser/fósforo necesitan algo más de recorrido antes de convertirse en la tecnología dominante o desplazar completamente a la lámpara de mercurio», añade.

Si bien tienen grandes ventajas, los proyectores de iluminante sólido se basan en una tecnología todavía en desarrollo. Estudios realizados por algunos fabricantes parecen indicar que las duraciones estimadas que manejamos actualmente (20.000 horas de durabilidad esperada del fósforo) podrían pecar de optimistas, y que la presencia de partes móviles como la rueda de fósforo y, en algunos casos, una rueda de color podría disminuir la estabilidad a los equipos. El descenso de luz a lo largo de la vida del equipo podría ser también menos suave de lo que indican las primeras estimaciones.

Charmex fosforo HIGH«Todos los fabricantes de equipos con iluminante de estado sólido anuncian equipos de gran estabilidad con una salida de luz constante y escaso mantenimiento», indica Tresserras. «Sin embargo, no debemos olvidar que estamos ante una tecnología de reciente aparición, y que no ha permanecido en el mercado durante el tiempo suficiente como para dar objetividad a estas afirmaciones», matiza el director de Proyectos de Charmex.

Todo esto evidencia que la tecnología de estado sólido es una tecnología todavía en desarrollo, sobre cuyos elementos debe trabajarse y que debe pulirse con el uso y la experiencia. Representa un avance de enorme importancia y ofrece ventajas vitales, pero la calidad en la fabricación y el estudio cuidadoso de métodos y componentes es vital en estas etapas iniciales, según señala Tresserras en su estudio.«Conforme el uso de proyectores laser/fósforo se popularice, podremos obtener información más fidedigna sobre su rendimiento y posibilidades reales, y podremos continuar evolucionando esta tecnología hasta que afiance su posición como alternativa, más efectiva, más limpia, y más estable para los sistemas de proyección», concluye.

El estudio se inscribe dentro del sólido compromiso adquirido por Charmex en aspectos relacionados con la educación del sector audiovisual español y su contribución a aportar información independiente para lograr un mercado basado en la calidad y la buena práctica.

Miquel Tresserras es director del departamento de proyectos de Charmex desde 2004. En 2012 obtuvo el certificado como especialista técnico certificado en diseño (CTS-D) que otorga la asociación InfoComm International. La certificación CTS-D, dotada de validez ANSI, es una de las dos certificaciones especializadas de InfoComm, y para obtenerla deben acreditarse un mínimo de dos años de experiencia en diseño de sistemas audiovisuales, además de superar un examen sobre un extenso acervo de conocimientos que abarcan video, audio, instalación, gestión de proyectos y clientes y sistemas de control.