El Yin y el Yang son dos fuerzas contrarias pero interrelacionadas; ninguna de las dos puede existir sin la otra. La filosofía taoísta china contempla ese entrelazamiento como un todo único, un círculo eterno.

Como parte de la iniciativa Asia-Pacífico, Chan Sook Choi, una artista coreana residente en Berlín, expuso su personal visión de ese principio en la pieza «Yin Yang Su Wha» (El Yin y el Yang, agua y fuego). Choi, cuya obra se mueve entre la performance y la instalación, el vídeo y la fotografía, bebió de las ancestrales y universales enseñanzas del Yijing para explorar el flujo de energía que se oculta bajo el Palacio de Berlín. El resultado una representación de la energía del Yin y el Yang y de los cinco elementos (agua, madera, fuego, metal y tierra) se proyectó en la fachada Este del palacio.

En otro tiempo, el histórico Palacio de Berlín (Berliner Schloss o Stadtschloss) dominó el skyline del centro histórico de la ciudad. Prácticamente destruido por el fuego durante la Segunda Guerra Mundial, en 1950 el gobierno de la Alemania Oriental decidió demoler lo que quedaba de él y construir sobre sus restos un nuevo espacio de encuentro, la Plaza Marx-Engels, en donde celebrar grandes concentraciones de masas. La destrucción de aquella herencia cultural recibió en su momento severas críticas de la comunidad internacional. Pero el 12 de junio de 2013 se puso la primera piedra de un nuevo palacio sobre el solar original. Los planes del nuevo palacio que está previsto albergue, a partir del 14 de septiembre de 2019, el Foro Humboldt contemplaban la reconstrucción de fachadas y secciones del antiguo.

Con su espectacular proyección mapping sobre la fachada Este del Foro Humboldt, Choi quería invitar a visitantes y viandantes a reflexionar sobre el vínculo que se establece entre un lugar y su historia, creando una atmósfera fantástica que permitiera ver la construcción y transformación del palacio desde una perspectiva asiática. Valiéndose del movimiento electromagnético de 129.600 fotones, la artista convirtió la energía liberada en el lugar en un algoritmo digital, que luego proyectó en la fachada del palacio. Un total de seis unidades del Christie® Boxer 4K30 se utilizaron en la proyección.

Fueron asimismo necesarios dos Pandora’s Box Quad Servers para reproducir el complejo contenido: un flujo cambiante de símbolos moviéndose vertical y horizontalmente y en círculos a lo largo y ancho de la fachada de 120 metros de anchura, que iban creando por los 3.000 m² de pantalla un espectáculo de puntos, líneas, retículas y redes, nubes y enjambres.

«Los símbolos representan el proceso del devenir, la transformación y la disolución» explica Keumhwa Kim, de Keum Art Projects, Berlín, comisaria del proyecto y responsable de su diseño e implementación. La pieza se concibió para jugar con nuestra forma de experimentar el espacio y el tiempo, creando unas situaciones ambientales en las que los cuerpos se coreografían en unas configuraciones experimentales y mutantes. «Elegimos la fachada Este porque es adonde llegan los primeros rayos de sol al amanecer», explica la artista Chan Sook Choi.

Pronto se vio claro qué tecnología haría falta para el proyecto, recuerda Christian Struntz, del partner de Christie zweiB GmbH, empresa suministradora del servicio técnico que asistió en cada paso del proyecto: «Optamos por el Christie Boxer 4K30 porque es el proyector más potente de su clase. Su resolución nativa 4K nos permitió, a pesar de los desafíos planteados por el espacio y la anchura de la proyección, lograr una estructura de píxeles asombrosamente finos, esencial para reproducir los finísimos elementos de la proyección».

Su flexibilidad para hacer mapping y la agilidad de sus capacidades de ajuste aconsejaban el Pandoras Box Quad Server sobre cualquier otra solución de reproducción: «Contábamos tan solo con una noche de preparación y, una vez completada la instalación, con muy poco margen para hacer ajustes», señala Struntz.

Para prevenir daños durante el transporte, las unidades se instalaron en flight cases y racks móviles de uso temporal, lo que contribuyó a aligerar las tareas de instalación, pues permiten una mejor preparación técnica previa (cableado). Además de margen para el ajuste, las seis flight cases del Boxer contaban también con energía, infraestructura y tecnología de control y red, varios PCs y un circuito de apoyo con 100% de redundancia, todo incorporado. Gracias a sus años de experiencia en todo tipo de eventos en vivo, en zweiB GmbH eran conscientes de la importancia de una preparación meticulosa que permita reaccionar con celeridad y eficacia a cualquier imprevisto.

Después de todo, como explica Struntz, la implementación técnica del concepto no era el único reto planteado: «Además de las necesidades y parámetros técnicos, este tipo de proyecto te obliga a tener solucionados todos los permisos y a mantener un diálogo con las autoridades encargadas de concederlos y con los vecinos que han de darle el visto bueno. En este caso, tuvimos en cuenta las necesidades y deseos de dos grandes construcciones: la del propio Foro Humboldt y la de la intersección con la U-Bahn (servicio de metro)».  

Uno de los mayores elementos de discordia era la posición de las torres de proyección. zweiB GmbH tuvo que revisar de arriba abajo, y en más de una ocasión, los planes para la ubicación de las torres, pues su emplazamiento original chocaba con las necesidades de las dos obras. La resolución del conflicto planteaba una serie de cuestiones: si sería posible proyectar sobre las persianas del edificio; cuál sería el efecto de un determinado ángulo de proyección sobre la percepción de sombras en las ventanas, o incluso si sería factible colocar los proyectores como estaba planeado.

Colaborando y negociando con tacto, los diversos equipos de profesionales y técnicos y la artista llegaron a la solución perfecta. «En proyectos de este tipo, la experiencia es un grado», confirma Struntz. También los organizadores están satisfechos del resultado: «Cuando hay tanta gente implicada no es fácil complacer a todos. Hasta el final es imposible saber si las cosas funcionarán como querías. Pero funcionaron», afirma Ulrike Riebel. La asistente del proyecto declara que la experiencia de trabajo con todos los integrantes del proyecto fue enormemente positiva, y expresa su esperanza de que conduzca a nuevas oportunidades en el futuro.