Astera colabora para Beyond the Road en la Galería Saatchi

El año pasado, los Titan Tubes de Astera se convirtieron en el principal centro de las miradas de un esquema lumínico diseñado por Ben Donoghue para Beyond the Road: una exposición inmersiva dentro de la conocida Galería Saatchi de Londres.

Con música de UNKLE de fondo, la experiencia de la exposición multiplicó sus atractivos sensoriales, mezclando lo mejor de las artes visuales, la música y el cine, y guiando a los visitantes mediante el sonido. Junto a James Lavelle de UNKLE, colaboraron Colin Nightingale y el diseñador sonoro y director creativo Stephen Dobbie, ambos de la compañía de teatro Punchdrunk.

Ben Donoghue fue el diseñador lumínico de la exposición, y hace poco se unió al equipo creativo de Flare Lighting y a los especialistas Ben Cash y David Amos. También ha trabajado en varias ocasiones con Nightingale y Dobbie, quienes le pidieron que colaborara con ellos para este gran proyecto de doce semanas.

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Dobbie, junto al diseñador sonoro Salvador Garza Fishburn, deconstruyó la melodía los dos últimos discos de UNKLE: The Road: Part I y The Road: Part II / Lost Highway. Lo que hizo fue reordenar y reinterpretar la música y compaginarla con una serie de obras artísticas y fílmicas. Algunas de las contribuciones que fueron homenajeadas durante la exposición eran obras de grandes artistas del lienzo y de la pantalla como Danny Boyle, Jonas Burgert, Alfonso Cuarón, Toby Dye, Doug Foster, Norbert Schoerner, Warren Du Preez y Nick Thornton Jones.

Beyond the Road ocupó todo el piso superior de la Galería Saatchi. Los visitantes iban avanzando por caminos interconectados, explorando la música y las proyecciones visuales en constante evolución. Durante todo el recorrido, el visitante podía encontrarse una serie de pequeñas habitaciones y pasillos, por los que iría decidiendo el camino que quería tomar.

Los Titan Tubes fueron desplegados en estas habitaciones, y actuaron como accesorios de iluminación fluorescentes de guía, con la misma función como la que podían desempeñar otras luminarias en otros espacios de la Galería.

"Como bajamos las luminarias de los trusses, algo que no es habitual, logramos efectos de color muy curiosos, así como tapar algunas zonas o ángulos de visión que estimulaban los sentidos durante la experiencia del visitante”, comenta Donoghue.

 

“Pero no solo iba deconstruyéndose la música, sino que también fue haciéndolo la arquitectura y, cómo no, la iluminación: pasando de blancos lisos a lienzos cromáticos muy variados”

 

En el centro de la exposición la iluminación blanca habitual pasaba por momentos a transformarse en efectos estrepitosos de luz. La mezcla de la luz con las pinturas creó efectos realmente efectivos y llamativos. Esto fue realmente útil en la sala de espejos, donde las paredes estaban pintadas de verde y rosa, y la luz creaba efectos que, junto a la música, daban un carácter intenso e inquietante a la obra.

"Una de las cosas que pretendíamos era que los elementos lumínicos (y los Titan) fueran una parte fundamental de la exposición. No queríamos que fueran un elemento más o que generalmente pasaran desapercibidos. Queríamos que formaran parte de la obra de arte total. La deconstrucción y la abstracción eran los temas fundamentales de la exposición, y los Titan fueron estupendos para ayudar a contar la historia que teníamos en mente”.

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Los Titan Tubes se ejecutaron en modo de cuatro píxeles y Ben quedó encantado con el aspecto analógico resultante. Mediante la combinación de colores y contrastes entre estos, el espacio logró tener una identidad propia, algo fundamental para la temática de la exposición.

"Al restringir el número de píxeles en el espacio, aumentamos la fuerza de proyección que hubiéramos obtenido de otro modo algo más flexible”. En este sentido cabe recordar que los Titan Tubes proporcionan control de hasta 16 píxeles.

Toda la instalación se completó en una semana. Y a partir de ahí, se reservaron otras dos semanas para instalar las obras de arte, crear el material de audio y vídeo, arreglar los posibles desperfectos del espacio y programar todo el contenido de iluminación y vídeo.

Era primordial que el cableado de las luminarias permaneciera in situ. Esto se debió fundamentalmente a que la exposición duró 12 semanas con una media de 8 horas por día, y con apenas descansos. En cualquier caso, todo el entramado de cables se escondió de la vista mediante conductos pintados. Lo que necesitaban era un sistema de cableado fiable, y el Astera PowerBox les proporcionaba justamente eso.

Todas las luminarias fueron suministradas por la empresa AV británica Flare Lighting.

 

*Photo credits: Julian Abrams

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