La historia de la película La ciudad de las estrellas: La La Land es tan improbable que se podría decir que se creó en un dormitorio universitario. Damien Chazelle y Justin Hurwitz eran compañeros de cuarto en Harvard cuando empezaron a trabajar en una idea para un musical de jazz sobre un músico luchador y una aspirante a actriz, y les llevó años convencer a alguien para que lo financiara.

El sorprendente éxito de 2016 arrasó con los Globos de Oro, ganó seis Oscar y obtuvo un beneficio neto de unos 65 millones de dólares. A partir de 2017 y hasta 2018, la película ha emergido de los cines y se ha puesto en marcha para una serie de eventos conocidos como La La Land in Concert (La La Land en concierto), que incluye proyecciones de la película junto a una orquesta en vivo, un conjunto de jazz y un coro.

El principal ingeniero de mezclas de la gira, Troy Choi, ha estado con «las manos en los faders» durante el 90 por ciento de la carrera, incluyendo espectáculos en todos los continentes, todos ellos con orquestas y coros locales, así como, en la mayoría de los casos, músicos locales para la banda de jazz que es tan crucial para el sonido y la historia de la película. Cuando ha trabajado como FOH, ha insistido en tener una mesa SD7 o SD10 de DiGiCo delante de él.

«Básicamente, reproducimos la película desde el principio, igual que en un cine normal», dice Choi. «Sin embargo, toda la música de la película es interpretada por una orquesta sinfónica, una banda de “jazz” y un coro, y completamente en directo. La sinfonía es local. A veces viajamos con Randy Kerber, el pianista que grabó la banda sonora y ¡es increíble! La parte de “jazz” de esta película no es fácil y siempre es genial tener a los músicos originales. De hecho, teníamos todo el conjunto original de la banda sonora de la película, incluyendo al baterista Peter Erskine, al bajista Kevin Axt y al guitarrista Paul Jackson, Jr.; además de Wayne Bergeron a la trompeta, Bob Sheppard al saxo y Andy Martin al trombón. Pero, por muchas razones, la mayoría relacionadas con el presupuesto, no siempre ha sucedido».

Con los músicos nuevos en cada ciudad, la capacidad de poner las cosas en marcha y sonar bien de forma rápida es crucial. Y Choi depende de la calidad de audio ejemplar de las consolas DiGiCo SD-Range para lograrlo.

«La mayoría de las veces, cada músico tiene su propio micrófono, por lo que la cuenta total de canales sale fácilmente entre 90 y 100 entradas. Y, muchas veces, no tengo suficiente tiempo para comprobar y ajustar cada entrada individualmente, así que es importante tener un mezclador que siempre suene bien “como está”. Utilizo SD7s y SD10s, y ambas consolas consiguen un un gran sonido a través de un proceso mínimo con controles “fader” y “gain”. El sonido es pesado, suave y nunca áspero. Muchos canales funcionan sin cambios en el ecualizador aparte de un filtro paso alto. Eso ha ayudado mucho en el éxito de la gira».

Como ya se mencionó, toda la música es en vivo. Las únicas grabaciones son archivos stem para el diálogo general, además de pistas vocales cantadas para las estrellas Ryan Gosling y Emma Stone, algunas voces de fondo, que se mezclan con el coro en vivo, efectos y un metrónomo para mantener a todos sincronizados. Una de las características de las que depende Choi para gestionar todas estas entradas son los grupos de control de los que utiliza 24 en total.

«Los grupos de control mezclados con la capacidad de personalizar capas de “faders” son cruciales para manejar todas estas entradas. Soy una especie de mezclador de microgestión», dice Choi. «Así que necesito tener un nivel significativo de control sobre el flujo de trabajo. Los “faders” en el centro de la SD7 me permiten configurar un flujo de trabajo y manejar de forma sencilla todos los grupos de control».

A pesar de que muchas veces se trataba de las mejores orquestas locales, comoo la Sinfónica de Sydney y la Filarmónica de Tokio, cada orquesta y director tiene una «vibración» distinta que puede cambiar el carácter de las entradas con las que Choi está trabajando. La presencia de la banda de jazz complicó aún más el trabajo.

«Hasta ahora, afortunadamente, he podido trabajar con grandes orquestas. La tarea más difícil era encontrar la banda de “jazz” adecuada. Cada músico involucrado en este espectáculo ha dicho que las partes de “jazz” en la partitura son muy complejas. Una vez oí a Randy Kerber y Wayne Bergeron decir: "¿Realmente tocamos esto? Es tan difícil”», se ríe.

Los desafíos van más allá de la música, y todo el carácter de la parte musical, y las decisiones de mezcla de Choi pueden cambiar por un sinfín de motivos. «Por ejemplo, cuando hicimos los conciertos en Corea del Sur con la banda completa de la banda sonora, hice que las entradas de la banda fueran más cálidas, ya que la gente que venía a esos conciertos venía a ver a esa banda», explica.

Otros programas fuera de Estados Unidos, donde la película fue presentada con subtítulos, querían escuchar más orquesta, mientras que el público en el mundo angloparlante prefería escuchar más diálogo. Choi, que tiene experiencia como baterista y saber leer partituras, hizo los primeros conciertos de la gira con una copia de la partitura a su lado para saber dónde estaban.

«La partitura tiene muchas partes musicales que se desgranan en diálogos», describe. Eventualmente, memorizó la partitura. «Para el primer concierto, tenía la partitura abierta justo en frente de la mesa. Pero, para el vigésimo segundo concierto, lo tenía memorizado».

Choi apunta a las consolas de la gama SD-Range como una gran parte del éxito del concierto. «Todas las entradas suenan bien sin muchos ajustes. Eso me permite concentrar la mayor parte de mi energía y mi ancho de banda en equilibrar la orquesta, la banda y el diálogo. Además, el diseño y la forma en que puedo personalizar el flujo de trabajo me permite ser el ingeniero “microadministrador” que me gusta ser. Y me hace más rápido».

«Además, me encantan los compresores multibanda. Puedo usarlos literalmente en cada entrada sin “plug-ins” externos, y me ayudan sustancialmente. A veces, por ejemplo, un violín —incluso un violín muy bien tocado— puede sonar un poco duro en ciertas partes de su rango. Con los tres compresores multibanda del SD, puedo domar esas altas frecuencias sin perder calor ni detalles en el resto del rango del instrumento. Además, todos los canales tienen un ecualizador dinámico que me encanta».

Mientras La La Land in Concert se está acabando, espera que Choi también esté detrás de una consola SD en su próximo concierto. «No importa lo que sea: “La La Land”, el pop, el “hip hop”, el “rock”... Para mí, la mejor solución, la mejor respuesta a muchos desafíos de audio es una consola DiGiCo».