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La Ópera de Zúrich es conocida mundialmente por unas extraordinarias producciones que le han valido incontables reconocimientos.  Pero las más de 250 representaciones anuales del gran teatro se basan no solo en el buen hacer de los extraordinarios intérpretes, también en la más elevada calidad tecnológica.

Tres proyectores Christie Boxer 4K30 han sido premiados ya con grandes ovaciones. A ellos se ha incorporado últimamente un cuarto proyector, con los que el teatro desea responder a la exigencia que plantea la ópera moderna de construir imágenes escénicas cada vez más complejas. Un vistazo entre bambalinas nos da las claves de las versátiles aplicaciones de ese dispositivo.

En el mundo del teatro musical hay piezas que, en lugar de limitarse a contar una historia a la manera tradicional, están predestinadas a traspasar los límites de la producción escénica para crear una poderosa unidad que despierte, musical y visualmente, la emoción del público. Máquina Hamlet, de Wolfgang Rihm, es una de ellas. La obra parodia el Hamlet de Shakespeare, cuyo drama reduce a simples fragmentos en los que confiere a los intérpretes una gran libertad interpretativa.

Un elemento clave de la representación es su potente lenguaje visual. Una y otra vez, el espectador ha de vérselas con unas imágenes terribles e impactantes que van acompañadas de un lenguaje grueso. La alta resolución del Christie Boxer 4K30, con 4.096 x 2.160 píxeles, era fundamental para la gran proyección del fondo, de unos dieciséis metros de anchura. Como explica Elfried Roller, encargado del diseño de iluminación de la pieza, “La ventaja del 4K es que cuando los actores cruzan la escena las barras de los píxeles dejan de ser visibles”.

Pero el uso de video-proyecciones no se circunscribe a la ópera moderna, sino que permite una fabulosa reinterpretación de los clásicos de la ópera. Pongamos por caso, por seguir con Shakespeare, la ópera de Giuseppe Verdi Macbeth: en la nueva producción de esta pieza, estrenada en 1847, los intérpretes de su sangrienta y sombría trama deambulan frente a un enorme telón de fondo negro cuya profundidad espacial está definida exclusivamente por proyecciones.

El Christie Boxer 4K30: eficacia demostrada en el montaje escenográfico

La Ópera de Zúrich lleva tiempo experimentando con vídeo, y había usado con anterioridad proyectores de la Serie Christie Roadster. "Ese fue un factor decisivo al adquirir el proyector 3DLP® Christie Boxer 4K30. Los antiguos proyectores nunca nos fallaron, por eso, llegado el momento de pasarnos a modelos más potentes, quisimos repetir con Christie," aclara Roller. Los tres proyectores se los vendió el partner de distribución de Christie, publitec, y smARTec se encargó de su entrega e instalación.

“Las aplicaciones de las proyecciones de vídeo son muy variadas, y son un valioso elemento de la escenografía. El Boxer nos concede total flexibilidad de diseño. Por ejemplo, los proyectores pueden usarse en modo totalmente vertical, lo que supone una gran ventaja”, añade Roller. Además, se trata de unos proyectores compactos y bastante ligeros, lo que facilita la instalación y desmontaje diarios.

Rolly no escatima elogios al describir otras cualidades del proyector, mostrándose especialmente entusiasmado ante los pequeños detalles del Boxer. Por ejemplo, la luz de las ranuras, la pantalla de pre-visualización del dispositivo, o el kit de herramientas que lleva incorporado y que ofrece opciones de ajuste y otras posibilidades. "Nada más abrir el dispositivo, tu corazoncito ingenieril se dispara ante la forma tan clara y organizada en la que se han construido los diversos elementos”.

Markus Mathis, que supervisó el proyecto para smARTec, se muestra encantado con el exitoso uso de los proyectores. "Sabíamos que podíamos confiar en un dispositivo que está a la vanguardia de la tecnología, pero que queríamos uno que pudiera mantenerse unos años”. El programa de un teatro de ópera cambia con gran rapidez, y los tiempos de instalación, tanto de las producciones actuales como de las reprogramaciones de obras antiguas, suelen ser verdaderamente escasos.

"Como socios técnicos del Ballet de Zúrich, confiamos en productos de alta calidad y diseñados para facilitar la vida del usuario. Eso nos permite cumplir con éxito los estándares más elevados y ofrecer al público momentos inolvidables”, declara Mathis. “De ahí nuestra satisfacción porque el Teatro de la Ópera de Zúrich haya elegido el Christie Boxer 4K30 para sus proyecciones escénicas. El Boxer 4K30 es un aparato impresionante. Por eso lo hemos incorporado a nuestro parque de rental y estamos encantados de usarlo o de alquilarlo con regularidad en un sinfín de eventos”.

A lo que Elfried Roller añade: “Los proyectores han funcionado extraordinariamente bien hasta la fecha. Por ponerle una pega, el Roadster proyectaba con formato 4:3, más adecuado a la forma de nuestro escenario que el formato 16:9 del Boxer. Una inconveniente mínimo, que revela un elevado nivel de refinamiento y que depende siempre de las condiciones espaciales y de los efectos deseados”, explica Roller.

Preguntado sobre cómo ve el futuro de la video-proyección en el mundo de la ópera, y de la escena en general, y de si cree que acabará sustituyendo a la escenografía clásica, Roller se muestra tajante: “Dependerá en todo momento de cuál sea la intención del director en cada pieza y de cómo haya sido concebida. No creo que las proyecciones acaben reemplazando totalmente en el futuro al diseño de escena”. La Ópera de Zúrich ofrece doce estrenos cada año, de los que unos cuatro o cinco recurren a la tecnología de proyección. “La video-proyección es un elemento más de un panorama general”.