En la comedia dramática The Terminal (2004), el personaje de Tom Hanks queda retenido en el aeropuerto JFK de Nueva York por un incidente diplomático. Sin embargo, la verdadera historia subyacente muestra cómo el aeropuerto dispone de casi todos los servicios necesarios para pasar el tiempo allí —desde restaurantes hasta tiendas—.
Desde una perspectiva artística, esto no difiere mucho de lo que uno puede encontrar en el Segerstrom Center for the Arts en Costa Mesa (California), cuyo campus de unas seis hectáreas alberga Segerstrom Hall, un teatro de estilo ópera con 2.994 asientos, la instalación más grande del recinto y sede de musicales de Broadway, ballet y otras grandes producciones.
El complejo también acoge la Renée and Henry Segerstrom Concert Hall, con 1.704 asientos, y el Samueli Theater, con 375 asientos, un espacio multiuso para jazz, cabaret, teatro y eventos especiales, así como el Orange County Museum of Art, de 4.925 m². Además, numerosas organizaciones consideran el Center su “hogar”, entre ellas South Coast Repertory y tres compañías residentes: Pacific Symphony, Philharmonic Society of Orange County y Pacific Chorale. Cualquier amante de las artes disfrutaría de un estímulo estético similar al del habitante del aeropuerto de la película —y con varios buenos restaurantes para elegir.

Tan importante como todo lo anterior, en el Segerstrom Center también se disfruta de un sonido excepcional, gracias en parte a la reciente instalación de nada menos que seis consolas de mezcla DiGiCo. Entre ellas figura una Quantum225 en el front-of-house del Samueli Theater, y otra en la sala de control de la Renée and Henry Segerstrom Concert Hall.
Además, en la Renée and Henry Segerstom Concert Hall se ha instalado una Quantum338 Pulse en el patio de butacas para los espectáculos que requieren un puesto de mezcla in situ. Una segunda Quantum338 Pulse funciona como consola secundaria de front-of-house (FOH) o como unidad de monitores, según las necesidades. De modo similar, Segerstom Hall dispone de una Quantum338 Pulse en su puesto de mezcla FOH y otra dedicada exclusivamente a monitores. La instalación realizada por Apex Audio, con sede en Huntington Beach, incluye además siete SD-Racks de DiGiCo distribuidos por los distintos espacios y cuatro SD-MiNi Racks.
No es de extrañar que un campus de este tamaño no adopte cambios a gran escala con rapidez, y John Downey, ingeniero jefe de sonido de la Renée and Henry Segerstrom Concert Hall, bromea que su anterior conjunto de consolas estaba rozando la antigüedad.

Las hemos mantenido impecablemente, pero ya era hora de sustituirlas: esas consolas han quedado obsoletas y ya no reciben soporte técnico, afirma.
La búsqueda de las nuevas mesas se centró pronto en DiGiCo. “Era la marca y el producto de calidad que todo el mundo quería, así que la decisión fue muy fácil”, explica, señalando la frecuencia con que DiGiCo —y cada vez más Quantum— aparecen en los riders técnicos con los que trabaja.
Otro aspecto clave es que los recintos del campus usan el mismo sistema operativo Quantum, lo que permite a su equipo—A1 Timothy K. Schmidt en el Samueli Theater; Phil Harris en monitores; y James Wilcox, ingeniero jefe de Segerstrom Hall—moverse entre espacios con total soltura siempre que lo necesiten.

Al compartir todos los espacios la misma interfaz de control, nuestros ingenieros pueden pasar de una sala a otra sin necesidad de reaprender el sistema. Para ello, adquirimos equipos prácticamente idénticos: los siete SD-Racks mantienen la misma configuración, son intercambiables entre recintos y están conectados por fibra HMA, explica.
Esa misma coherencia ayuda al personal con la gran variedad de espectáculos que acoge el complejo, que van desde música pop y clásica hasta musicales de Broadway o presentaciones educativas. “Ya necesitemos un canal o una consola completa —o incluso dos consolas para un mismo espectáculo—, todo está en el bucle Optocore, al igual que los SD-Racks que alimentan mis procesadores”, comenta Downey. “Eso me permite cargar un archivo sin tener que reconfigurar masivamente nada para adaptarme al ‘formato’ que estemos haciendo en ese momento”.
Chris LeBer, presidente de Apex Audio, ya había señalado esa capacidad a Downey hace un año, cuando el proceso de actualización comenzaba. “Es un complejo grande con escenarios y programan muchos tipos de espectáculos, así que la conectividad entre las consolas y su facilidad de aprendizaje y uso fueron factores decisivos en esta elección”, asegura. “La disposición de Quantum y la integración con Optocore hacen que parezca una única consola para el campus”.

Pero, por supuesto, no lo es, y esas consolas se moverán a menudo por el campus. Ahí es donde, según LeBer, entra en juego el valor probado de DiGiCo como mesa de gira.
Son consolas robustas, probadas en giras. Es un campus grande con muchos escenarios, pero para una DiGiCo ese tipo de traslados es pan comido. Vayan donde vayan, el flujo de trabajo es el mismo. DiGiCo no fue solo la elección correcta: fue la única, señala.
Créditos de las imágenes: Susie Lopez/cortesía del Segerstrom Center for the Arts