The Eighth Rule apuesta por Meyer Sound para una experiencia sonora cuidada y sin estridencias

The Eighth Rule es una experiencia de speakeasy y gastronomía social escondida dentro del hotel The Westin St. Francis, en San Francisco (California). Creado por Stephen Curry, estrella de los Golden State Warriors, en colaboración con The MINA Group, este espacio íntimo fue concebido para cócteles de alto nivel, conversación y sobremesa.

 

Un sistema de Meyer Sound completa la experiencia, en sintonía con la meticulosa atención al detalle y la atmósfera del local.

 

Con un concepto de speakeasy contemporáneo, escondido tras una puerta sin señalizar cerca de Union Square, este espacio íntimo —con capacidad para 40 personas— toma su nombre de las siete reglas oficiales de producción del bourbon. La propuesta invita a los clientes a “crear su propia Octava Regla” a través del ritual de compartir una copa y reunirse. Los acabados en madera cálida, el techo curvado y los asientos de cuero configuran una atmósfera elegante y acogedora. Para los propietarios y el equipo de diseño, el sistema de sonido debía estar al mismo nivel de cuidado: con la presencia suficiente para dar carácter al espacio, pero lo bastante discreto como para no interferir y permitir que la experiencia fuera la verdadera protagonista.

 

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Providence SAV (Sound and Vision) fue el integrador responsable del proyecto. The Eighth Rule necesitaba un sistema de sonido discreto, acorde con su carácter íntimo como lounge de bourbon, pero con la capacidad suficiente para soportar eventos especiales de mayor energía cuando fuera necesario. Para Jeff Ehrenberg, fundador y CEO de Providence SAV —con trayectoria en estudios de grabación de alta gama y proyectos del sector hospitality—, este planteamiento se alinea plenamente con su objetivo de introducir soluciones de audio premium en restaurantes y bares, elevando la experiencia sonora al mismo nivel que el diseño y la propuesta gastronómica.

 

En muchos restaurantes, el interiorismo es espectacular y la oferta gastronómica sobresaliente, pero el sonido suele dejarse en un segundo plano. Se invierten decenas de miles en diseño y, al final, el sistema de audio queda en manos del instalador de baja tensión, que coloca unos cuantos altavoces. Soy seguidor de Meyer Sound desde hace décadas. Cuando empecé a trabajar en sonido en directo en el área de la bahía en los años noventa, pasar de los sistemas de P.A. habituales a Meyer Sound fue revelador. Me hizo entender cuál podía ser el verdadero siguiente nivel en calidad sonora, afirma Ehrenberg. 

 

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Para The Eighth Rule, Providence SAV colaboró con Daniel Rivera y Tom Dalske, de Meyer Sound, quienes modelaron el espacio con la herramienta de diseño y predicción de sistemas MAPP 3D™. El objetivo era lograr una cobertura uniforme y claridad musical en la sala, prestando especial atención a la transición entre los distintos niveles de asientos.

El sistema está compuesto por 14 altavoces de instalación ultracompactos UP-4slim™ y tres subwoofers compactos USW-112P™, alimentados por dos fuentes de alimentación MPS-488X™ y procesados mediante la plataforma en red Galileo® GALAXY 408. “Para The Eighth Rule, el UP-4slim y el 112 tenían todo el sentido”, explica Ehrenberg. “El espacio tiene menos de cincuenta asientos, así que contar con algo compacto que pudiera ofrecer el sonido que necesitábamos sin llamar la atención era lo ideal”.

La arquitectura del bar supuso a la vez un reto y una oportunidad para el diseño del sistema. Los clientes entran en una zona de asientos inferior, con tres escalones que conducen a un nivel superior; ambas áreas debían sentirse unificadas a nivel sonoro, manteniendo al mismo tiempo capacidad de control. Como speakeasy, el espacio depende de conversaciones claras a corta distancia, lo que convierte la coherencia entre zonas en una prioridad acústica.

 

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Tom lo calibró de forma que la transición sonora entre los dos niveles resultase totalmente fluida, manteniendo una sensación uniforme y cohesionada a medida que los clientes se desplazan por el espacio. La mayoría de las noches se busca crear una atmósfera adecuada para cócteles y conversación, pero cuando se aumenta el volumen, el sistema puede ofrecer una experiencia de nivel club sin resultar agresiva ni incómoda para el oído, comenta Ehrenberg.

 

Los acabados interiores también contribuyen al control acústico, ya que difunden de forma natural las reflexiones y reducen la acumulación de bajas frecuencias.

Desde el punto de vista del local, el sistema de sonido se considera parte esencial del concepto, no un añadido. “The Eighth Rule fue diseñado como un espacio íntimo para que la gente disfrute de bourbon excepcional, gastronomía y conversación. Aquí los detalles importan, y el sistema de sonido forma parte de esa experiencia”, afirma Cori Tahara, VP of Development de The MINA Group. “La instalación de Meyer Sound ayuda a que el ambiente sea relajado y acogedor, incluso cuando la energía va aumentando durante la noche”.

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Para Ehrenberg, proyectos como The Eighth Rule reflejan un cambio más amplio en cómo el sector hospitality entiende el audio.

 

En hospitalidad se estimulan muchos sentidos —el gusto, el olfato, la presentación, el diseño interior—, pero el oído a menudo se descuida. Cuando el sonido es el adecuado, eleva todo lo demás. Los clientes se relajan y se abren más a la experiencia completa, señala.

 

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