La verdadera inmersión no entiende de límites ni de direcciones. En ese estado, conceptos como frente, atrás, izquierda o derecha pierden relevancia y el espacio se percibe como un todo envolvente. Así lo vivieron las multitudes récord que llenaron el legendario Shrine Auditorium durante la histórica residencia de seis noches de Subtronics.
Todo en la gran sala fluía con energía mientras Subtronics transitaba con soltura por distintas eras del dubstep, combinando remezclas atmosféricas de clásicos del público con temas de su recién publicado álbum Fibonacci Pt. 2. Al igual que los exuberantes éxitos melódicos del artista fusionaban el sonido, el diseño de iluminación de Erik Mahowald y su equipo en Bending Lite Productions desdibujó los límites habituales del espacio.
En algunos momentos del espectáculo, la sala se dividía verticalmente mediante el color —por ejemplo, con púrpura irradiando desde el techo y azul ascendiendo desde el suelo—. En otros, olas de color se desplazaban desde diferentes puntos del recinto y se encontraban en el centro. Esta modelación cromática generaba una sensación de movimiento que encajaba a la perfección con cada instante musical. Todo ello sin recurrir al vídeo.
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La idea del diseño escénico surgió cuando Subtronics (Jesse) quiso actuar en formato ‘in the round’. Una vez que asumimos esa visión —y la decisión de hacer un show sin vídeo— lo vi como una oportunidad para centrar el diseño en el color de la luz como herramienta visual principal. El uso de luminarias como la COLORado PXL Curve nos permitió crear looks dinámicos y arquitectónicos que envolvían la sala. Al tratarse de un espectáculo en formato circular, pudimos duplicar la iluminación en ambos lados de las torres verticales. Esto nos dio grandes momentos visuales envolventes que funcionaban desde cualquier ángulo, explicó Mahowald.
Mahowald utilizó 160 unidades PXL Curve, así como otra luminaria de CHAUVET Professional, la Color STRIKE M, un estrobo-wash motorizado (76 unidades), dentro de su diseño transformador. Estos equipos, al igual que el resto del rig, fueron suministrados por 4Wall Entertainment.
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Las PXL Curve se alinearon en las torres verticales tanto en la parte posterior como frontal del escenario, creando una experiencia inmersiva de 360 grados. Las Color STRIKE M también se colocaron verticalmente, permitiendo que cada cara del proyector apuntara hacia delante o hacia atrás en cualquier momento, según la estética deseada por el equipo de diseño.
La mayor parte del espectáculo se ejecutó en modo cue-to-cue o improvisado en directo. Solo algunos temas clave estuvieron timecodeados, incluidas ciertas secuencias de apertura muy intencionadas. “Nuestro enfoque general se centró en la espontaneidad y la energía en vivo”, señaló Mahowald, quien atribuye gran parte del éxito de este hito a su equipo: Joshua Gregoire (Associate Designer), Spencer Michaels (Lighting Designer), Jake Keenan (Vibe Director & Pyrotechnics Specialist), Larry Barcello (Production Director), Max Goessing (Technical Director), Conor Gray (Tour Director) y JDLFX (Special Effects).

En consonancia con esta apuesta por la espontaneidad, cada noche de la residencia en el Shrine fue completamente diferente. “Esta flexibilidad hizo que cada actuación fuera única”, afirmó Mahowald, quien añadió que la propia naturaleza del recinto también contribuyó a la experiencia.
El diseño de producción ocupaba toda la longitud y la anchura del Shrine, aprovechando al máximo el espacio del recinto. La cabina de DJ de Jesse estaba ubicada en el centro de la sala y tenía unas dimensiones aproximadas de 7,3 x 7,3 metros, reforzando así la experiencia 'in the round', con el público rodeando la acción, concluyó.



