Si le pides a una IA que describa la estética industrial, lo más probable es que recurra a los códigos habituales: acero, ladrillo visto, estructuras expuestas. Pero el diseñador de EDM Steve Lieberman decidió romper con ese imaginario al abordar el show de Max Styler en Radius Chicago, apostando por una visión más depurada y contemporánea.
En colaboración con el artista —nombrado “Top Producer” de 2025 por 1001 Tracklist—, Lieberman desarrolló lo que define como una “estética industrial inteligente”, dando forma a un entorno 3D altamente inmersivo que conserva la intensidad y el carácter del diseño EDM industrial, pero prescinde de gran parte de sus elementos más tradicionales.
La idea era crear looks potentes sin depender demasiado de las cabezas móviles. Aunque el show contaba con una gran cantidad de equipos, la base del diseño se apoyaba en un uso intensivo de blinders y en planos abiertos para iluminar y cubrir al público, explica Lieberman.

Gran parte de esa potencia provino de 55 blinders STRIKE Array 2C de CHAUVET Professional, parte del equipamiento fijo del emblemático recinto.
“Nos encanta trabajar en Radius, nuestra relación con ese equipo es muy sólida”, afirma Lieberman. “Su conocimiento del espacio y su capacidad para adaptarse a los diseños no tiene comparación con otros recintos. La propiedad participa activamente en el desarrollo del show, y eso se refleja en los resultados finales. Sin la ayuda del club, no habríamos podido llevar a cabo un proyecto tan ambicioso”.
Los STRIKE Array 2C de alta potencia del recinto encajaron a la perfección en la visión de Lieberman de crear un diseño tipo “pod” en la sala alargada, que cuenta con un escenario multinivel de 12 metros de ancho, sin pantalla de vídeo trasera central, solo paneles laterales para muros IMAG.

Buscábamos una estética más analógica para el show, por eso prescindimos de una pantalla central en el escenario. En su lugar, utilizamos pantallas laterales para dar soporte al IMAG y a efectos de cámara tipo notch. Radius es una sala alargada, con el DJ situado en una plataforma semiavanzada y zonas VIP a ambos lados, lo que genera una atmósfera muy particular. En este contexto, las pantallas laterales resultan clave para que el público situado al fondo pueda seguir lo que ocurre en el escenario, explica Lieberman.
Los STRIKE Array 2C también jugaron un papel clave en la paleta cromática del show, diseñada para acompañar y reforzar la música de Max Styler. “Predominaron los tonos cálidos —rojos, ámbar, con un aire incandescente—, fruto de las conversaciones con Max”, explica Lieberman. “Queríamos que los colores reflejaran la expresión musical”.
Sobre el papel de los STRIKE Array 2C en el espectáculo, Lieberman señala: “llenaron el espacio entre los pods y generaron efectos muy dramáticos que iluminaban el recinto”. Añade que las funciones de cambio de color y estrobo del equipo ayudaron a crear un “look analógico con tecnología actual” una combinación ideal para un show que es a la vez industrial y moderno.