Más de medio siglo después de su filmación original, la emblemática película-concierto de Pink Floyd, Live at Pompeii, ha sido remasterizada digitalmente en 4K e incluye una nueva mezcla de audio Dolby Atmos en alta resolución realizada por Steven Wilson.
Gracias al minucioso trabajo de restauración realizado por Chris Hewitt (autor e historiador de audio al frente de CH Vintage Audio), el público del estreno mundial pudo escuchar la película a través del mismo sistema de PA analógico que Pink Floyd usó en 1971 en el anfiteatro romano de Pompeya: un innovador conjunto WEM equipado con altavoces Celestion G12, G10 y MH1000 auténticos de la época.
Antes de adentrarnos en Live at Pompeii, cuéntanos tus inicios: ¿cómo comenzó tu trayectoria en el mundo del audio?
Empecé a escuchar rock con 14 años, cuando aún estaba en la secundaria. Me dejé el pelo largo y me expulsaron, así que, con 16, me matriculé en un college de Rochdale, cerca de Mánchester. Apenas pisaba las aulas: me uní al sindicato de estudiantes y descubrí mi verdadera pasión organizando conciertos. Pasaba el día promocionando grupos, asistiendo a marchas estudiantiles y yendo a festivales. De repente ya trabajaba como road-manager y técnico de sonido. Antes de cumplir 17 participé en mi primer festival en Inglaterra junto a los Grateful Dead… y ahora, a punto de cumplir 71, sigo en el mismo camino.
Hoy soy propietario de CH Vintage Audio. Poseemos una de las mayores colecciones de equipos de sonido de los años sesenta y setenta: WEM, Vox, HH, Marshall, Shure, Martin, Fender, Music Man, Selmer y muchas otras marcas. Proporcionamos desde PAs hasta mesas de mezcla vintage, magnetófonos, efectos de rack, micrófonos, radios antiguas y más. Alquilamos estos equipos para cine, televisión, videoclips y sesiones de grabación.

¿Con qué otras bandas has trabajado?
Hice una de las primeras giras de Motörhead. Fue cuando Lemmy no tenía un céntimo y siempre andaba pidiendo cosas prestadas. Todo el mundo lo llamaba “Lemmy Fiver” (“Lemmy, préstame un billete de cinco”). El mote le venía que ni pintado y de ahí surgió.
Cuando llegó la oleada punk, trabajé con los Sex Pistols, los Stranglers, The Adverts, Chelsea —grupo en el que Billy Idol tocaba la guitarra—, The Damned y The Dickies cuando vinieron de Estados Unidos… prácticamente con todo el mundo que enlazó el final del prog-rock con el inicio del punk.
Háblanos sobre Pink Floyd y tu relación con la banda y su música
Creo que la primera vez que vi a Pink Floyd fue hacia 1969 en el Free Trade Hall de Mánchester. El espectáculo comenzó con el escenario totalmente a oscuras. Llevaban una PA WEM y lo único visible, en la penumbra, era el tenue resplandor naranja de la pintura UV en los logotipos WEM de las cajas acústicas. También tenían un par de amplificadores H&H con paneles luminiscentes verdes.
El sonido que salía del escenario era como de alguien friendo beicon y huevos y vertiendo leche sobre cereales. Los primeros cinco o diez minutos eran, en realidad, los roadies cocinando y desayunando a oscuras… luego la banda apareció interpretando Alan’s Psychedelic Breakfast. Los efectos de paneo recorrían la sala; me quedé boquiabierto.
Después del concierto compré su álbum Ummagumma. En la contraportada hay una foto tomada en el aeródromo de Biggin Hill, al sur de Londres, donde el equipo, la furgoneta y los técnicos están dispuestos sobre la pista. Al parecer, se inspiraron en la manera en que la Marina de EE. UU. coloca su material en la cubierta de un portaaviones durante las exhibiciones. Desde entonces soñé con poder hacer una foto así.
Unos cinco años después, en 1975, acababa de regresar de ver a Pink Floyd en Knebworth. Habíamos alquilado una furgoneta para ir al concierto y pensé: "Hace un día soleado; saquemos mi equipo y pongámoslo en este aparcamiento igual que en Ummagumma". El conserje salió alarmado pensando que íbamos a montar un concierto ilegal, pero, obviamente, solo hacíamos una sesión fotográfica. Todo empezó ahí, aunque jamás imaginé hasta dónde llegaría.
Buen salto hacia Live at Pompeii. ¿Qué te motivó a combinar el PA original de Pink Floyd con la película?
Había escrito cuatro libros sobre la historia del sonido en vivo y en todos aparece Pink Floyd de forma destacada. El año pasado organizamos una feria hi-fi y pusimos música de Floyd a través del PA y la mesa de The Dark Side of the Moon. Se me acercó un hombre que conocía mis libros y me preguntó si aún conservaba el PA de Pompeya. Colecciona y restaura equipos de cine antiguos y me contó que un amigo suyo es dueño de una sala vintage; propuso que sería estupendo conseguir un corte original de la película y unirlo todo.

El pasado febrero, mientras filmaba en el estudio 2 de Abbey Road la reinstalación de equipo de los Beatles de los sesenta que poseo, me llamó para decir: "Puede que hayamos encontrado el negativo de 35 mm". Ya era emocionante, pero dos semanas después volvió a telefonear: Steven Wilson, de Porcupine Tree, acababa de remezclar la banda sonora de Pompeya y por fin saldría como álbum. Entonces me preguntó: "¿Quieres usar el sistema de sonido original de Pink Floyd en el estreno mundial?". Y así fue como ocurrió.
¿De qué manera acabaste haciéndote con el PA?
Empecé comprando seis WEM Audio Master que habían pertenecido a Pink Floyd: cinco funcionaban y uno no. En cuanto posees aunque sea un pequeño trozo del equipo de Pink Floyd, la gente surge de la nada y te dice: "Yo tengo esto", "Yo tengo aquello", "¿Te interesa?". A partir de ahí la colección no paró de crecer.
El problema ahora es que algunos me ofrecen material de la gira de The Division Bell que lleva treinta años en un almacén y piden 100.000 libras solo porque Pink Floyd lo usó una vez. No dejan de ser simples cajas de madera con altavoces, mientras que sus PAs de Pompeii y The Dark Side of the Moon eran verdaderamente únicas.
Lo que hacía Pink Floyd con el sonido en directo por aquel entonces fue revolucionario; con el tiempo, los PAs que utilizaban siguieron siendo estupendos, pero se convirtieron en tecnología bastante estándar para la época. Hablo solo de los PAs, porque sus conciertos —ya fueran de Pink Floyd, Roger Waters, David Gilmour o Nick Mason— siempre han ido un paso más allá, y lo seguirán haciendo.
¿Puedes darme detalles concretos del PA?
El PA de Live at Pompeii fue diseñado por WEM (Watkins Electric Music), empresa británica pionera en desarrollar una línea de productos dedicada al refuerzo sonoro de grandes conciertos. Una de las señas de identidad del sonido WEM —y este PA no es la excepción— era su preferencia por altavoces Celestion en muchos de sus modelos.
La configuración concreta del PA de Pompeya era la siguiente (cada torre, izquierda y derecha):
- 10 amplificadores esclavos SL100
- 6 columnas WEM 4 × 12″ con altavoces Celestion y Goodmans de 12″
- 2 columnas WEM 2 × 12″ con altavoces Celestion de 12″
- Un stack Festival WEM compuesto por:
- Módulo de graves 2 × 15″ Celestion
- Módulo de medios-bajos 4 × 12″ Celestion
- Módulo de medios-altos 6 × 10″ Celestion con bocinas tipo “cone speaker”
Además, se añadían:
- Cajas de trompetas de presión con un difusor MH1000 Celestion de cuatro vías y otro MH1000 vertical de tres vías
- Bocinas multicelda Vitavox de 15 celdas adicionales
Los altavoces de cono Celestion de 12″ y 10″ —modelos G12 y G10— eran diseños nuevos, construidos con conos y suspensiones distintas a los que Celestion fabricaba habitualmente para amplificadores de guitarra. El MH1000 era un driver de compresión de rango medio desarrollado por Les Ward.
Algunos componentes necesitaban reparación. ¿Cómo fue el proceso de restauración?
En el caso del PA de Pompeya, todo afecta directamente a los altavoces originales. Había varios Celestion de 10″ del stack Festival y varios Celestion G12 de 12″ de las columnas que estaban quemados. Utilicé repuestos estándar: dispongo de un buen surtido de altavoces Celestion —incluso modelos raros, algunos anteriores a la era ROLA—, así que volvimos a ponerles cono (re-coned) y quedaron listos para funcionar.
La mesa de mezcla requirió mucho más trabajo. Hubo que reconstruirla porque la original se había perdido, y tuvimos la suerte de contar con Andy Bereza. Él diseñó la mesa para Pink Floyd y más tarde fundó Allen & Heath. Andy conservaba las medidas y los esquemas originales. Al principio fabricamos una réplica dummy de 28 canales, pero solo dos estaban operativos. Cuando Allen & Heath se enteró de lo que habíamos hecho, quedaron tan impresionados que se ofrecieron a completar el proyecto y convertirla en una consola analógica totalmente funcional con los mismos componentes.
Así que, aunque la mesa original se destruyó, la que usamos ahora es básicamente la misma que acompañó a Live at Pompeii y a las giras de The Dark Side of the Moon, hasta que se retiró en la de Wish You Were Here.
¿Qué tenía de especial este PA?
Empecemos por el sonido. Llevamos el PA de Pompeya al cine y el técnico de allí, de entrada, solo quería darnos una señal estéreo y nos advirtió que “no lo pusiéramos muy alto”, como si lo nuestro fuera una simple curiosidad. Se puso a presumir de su “sistema Dolby Atmos de última generación, con subgraves fantásticos, mesa digital, amplificadores digitales y racks de procesadores…”. Lo escuché y, con educación, le pregunté: "Cuando conecte mi equipo, ¿al menos lo escucharás para ver cómo suena?". ¿Adivinas? En cuanto encendimos el PA original de Pompeya cambió de opinión: "¡Vaya! Esta noche usaremos muy poco el sonido del cine, salvo los canales surround. Tu PA analógico suena muchísimo mejor".
Desde el punto de vista técnico, lo especial del sistema Pompeya es que los altavoces trabajan en rango completo. No hay divisores de frecuencia electrónicos porque, en su mayor parte, aún no se habían inventado: los crossovers no se incorporaron hasta la gira de The Dark Side of the Moon. Tomamos la señal estéreo de la banda sonora y todo lo que va por el mismo canal recibe idéntica información. Lo más parecido a un crossover en el sistema son dos condensadores de 2 µF en el conductor positivo de las trompetas. Todo lo demás —los conos de 15″, 12″ y 10″ e incluso los amplificadores— recibe la misma señal.
Otro factor decisivo está en los altavoces Celestion. Los transductores fabricados en Inglaterra suenan distinto a los de cualquier otro lugar porque se construyen en entornos húmedos. Estos Celestion se hicieron en Ipswich (East Anglia), mientras que muchos altavoces estadounidenses de la época se fabricaban en la soleada California. En Inglaterra llueve siempre y la humedad hace que el cono nazca “húmedo”, lo que produce un timbre completamente diferente.
¿Cómo fueron las proyecciones? ¿Qué tal salió todo?
Celebramos el estreno mundial de la película con el PA de Pompeya en el Parkway Cinema de Barnsley —sí, en pleno interior de Yorkshire—. El propietario presume de contar con proyectores vintage de primera, y la combinación de aquel equipo analógico original en un cine antiguo resultó especial. Una sesión normal atrae allí a unas 20 personas; nosotros llenamos las 200 butacas, incluidos tres tipos que condujeron desde el sur de Francia solo para escuchar el PA. Pensaban dormir en su coche hasta que los invité a mi casa.
¿Y el resultado? Nunca había visto aplaudir de pie a un sistema de sonido, pero la sala estaba repleta de ingenieros y músicos. Mucha gente del audio creció con Pink Floyd: si montas algo relacionado con ellos, aparecen. Comentarios como "El sonido fue increíble para un equipo tan antiguo: potente, pero con un detalle cristalino" eran la norma. El consenso general: "una experiencia única" y "emocionaba escuchar las actuaciones de Pompeya con el mismo equipo con que se grabaron".
Esta misma semana, SONY Music, actual titular de los derechos de Pink Floyd, me envió el nuevo LP y Blu-ray de Live at Pompeii por encargo de Nick Mason, junto con una nota de felicitación: "Estás haciendo un trabajo magnífico con este PA de Pompeya".
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto ambicioso a la vista?
Tenemos dos fechas en junio para reproducir Live at Pompeii con el sistema otra vez. Lo mostraremos de nuevo en la casa de Nick Mason, Wiltshire, los días 7 y 8 de junio; en la Northwest Hi-Fi Show, Cheshire, el 20 y 21 de junio, y en PLASA, London Olympia, del 7 al 9 de septiembre de 2025.
También poseo el PA de la gira Ziggy Stardust de David Bowie (1972-73) y el PA de Led Zeppelin de 1970. Al igual que el de Pompeya, son los equipos auténticos, no simples réplicas. Ahora los estoy dejando a punto y mi idea es convencer a Robert Plant para una actuación y organizar eventos temáticos sobre Bowie.
Por otro lado, un coleccionista de Essex recorrió EE. UU. comprando equipos usados por Buddy Holly y Elvis; yo adquirí todo ese lote: magnetófonos Ampex, altavoces Altec, micrófonos RCA de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Con ello estoy recreando un Sun Studio en Inglaterra. También estamos montando una sala de control de Abbey Road, porque dispongo de la mayor parte del equipo con el que se grabaron y mezclaron las canciones de los Beatles.



* Tu comentario en la Revista ISP Audio & Light * Comparte el articulo en las redes