En la gira the lucky me tour de Hilary Duff, el técnico de monitores Nathan Bond gestiona todas las mezclas, de músicos a equipo técnico, desde una DiGiCo Quantum338 con tarjeta DMI-KLANG que funciona también como centralita de comunicaciones.
La gira arrancó el 21 de junio en el iTHINK Financial Amphitheatre de West Palm Beach y recorre siete países (EE. UU., Canadá, México, Reino Unido, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda) hasta febrero de 2027. Acompaña al disco luck… or something y es la primera gira mundial completa de la artista en casi dos décadas. Soundbox Productions, de Ontario, suministra la consola DiGiCo con la tarjeta DMI-KLANG y el sistema inalámbrico Sound Devices Astral ARX16.

Una red compleja
“Todo nuestro show funciona sobre una gran red Dante, con previos Rupert Neve Designs RMP-D8 para todas las entradas principales de la banda”, explica Bond, que ha trabajado con Our Lady Peace y Alexisonfire. Un DiGiCo SD-Rack recoge las entradas auxiliares, como los micrófonos de órdenes, y como la tarjeta DMI está limitada a 64 canales Dante, las pistas de playback le llegan por MADI.
Además de la banda, Bond matricea buena parte del equipo técnico durante el concierto. Añadió varios controladores Elgato Stream Deck para que algunos técnicos creen sus propios canales de comunicación y tendió un cable Ethernet al realizador de vídeo para que controle su propia mezcla KLANG con KLANG:app.
Nuestra lista de entradas supera las 80, pero con todas las órdenes y lo demás, la consola es realmente como una gran centralita para muchas cosas. Uso KLANG para todas las mezclas, también las técnicas. No creo que pudiéramos hacer todo esto sin él, afirma Bond.
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Espacio en la mezcla
Bond usó KLANG por primera vez en 2020 con un KLANG:fabrik y ahora ha pasado a la tarjeta DMI-KLANG para integrarlo de forma nativa en la consola. “La inmersión de KLANG hace que sea muy fácil que una mezcla suene realmente bien sin pelearse con nada, sobre todo cuando tienes tantos canales de entrada”, explica.
Con un cantante, puede mover los elementos para dejar espacio a la voz sin que quede demasiado alta ni enterrada. A los músicos les añade la mezcla de público distribuida en el espacio para que la experiencia en el escenario sea más natural.
Eso es lo que aporta KLANG: momentos en los que sientes que casi no llevas puestos los in-ears, concluye Bond.





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