Error
  • La plantilla no está disponible para esta presentación. Por favor, contacte con un administrador del sitio.

El sonido del Grand Ole Opry cruza el Atlántico con Yamaha RIVAGE PM

Cuando el Grand Ole Opry decidió celebrar su centenario cruzando el Atlántico por primera vez, las expectativas eran enormes. El Royal Albert Hall —un recinto con su propia y profunda historia— acogería a la institución más emblemática de Nashville en un evento único que fusionaba tradición y proyección global.

Para los más de 5.000 asistentes, la noche giraba en torno a la música y la memoria. Para el equipo de audio entre bastidores, se trataba de precisión, presión y la búsqueda de una autenticidad sonora impecable.

 

Los ingenieros Kevin “Sarge” McGinty (FOH) y Brady Reuter (MON) asumieron el reto de trasladar el inconfundible sonido de Nashville a Londres, asegurándose de que resonara con claridad en uno de los recintos más prestigiosos del mundo.

 

De Nashville a Londres: una misión de autenticidad

El centenario del Opry no era solo un hito; era una declaración de intenciones. “No intentábamos crear una nueva experiencia sonora”, explica Sarge. “El objetivo era llevar el sonido del Opry —el que hacemos cada noche en Nashville— a Londres”. Cada decisión, desde la elección de la consola hasta la selección de micrófonos, respondió a esa misión.

yamaha grand ole opry 2 HI

Para ambos ingenieros, las consolas Yamaha de la serie RIVAGE PM fueron fundamentales. “Para mí fue una decisión obvia”, afirma Brady. “Quería trabajar con la consola que uso a diario para poder trasladar mis archivos y mantener todo lo más cercano posible a casa”. Sarge coincide: “Si hubiera tenido que crear un archivo desde cero al llegar, no habría funcionado. Fuimos directamente a Abbey Road”.

La plataforma RIVAGE PM no solo aportó familiaridad, sino también un flujo de trabajo fluido bajo una gran presión de tiempo. Los archivos del show se prepararon en Nashville, se enviaron por correo electrónico a Londres y se cargaron en consolas idénticas en Abbey Road y el Royal Albert Hall antes de la llegada del equipo. “La fiabilidad nunca fue una duda”, añade Sarge. “La mesa suena increíble y hace todo lo que necesitas”. Brady también destaca el soporte de Yamaha en Reino Unido: “Incluso dejaron preconfiguradas mis salidas para el Albert Hall antes de que llegara”.

 

 

De Abbey Road al Royal Albert Hall

Antes de entrar en el Royal Albert Hall, el equipo pasó tres días y medio en los estudios Abbey Road ensayando con la banda del Opry y artistas como Luke Combs, Carly Pearce, Ashley McBryde y Darius Rucker. Para Brady, entrar en el Studio Two —el mismo donde grabaron The Beatles— fue una experiencia única. “Muchos hablan de la emoción de pisar el círculo del Opry. Para mí, entrar en Abbey Road fue ese momento”.

yamaha grand ole opry 3 HI

A nivel técnico, Abbey Road ofrecía condiciones ideales: acústica impecable, entorno controlado y tiempo suficiente para perfeccionar snapshots. Sarge utilizó Nuendo Live para realizar soundchecks virtuales, creando una base que se trasladaría directamente al directo. “Los snapshots estaban organizados, la lista del evento definida y fuimos ajustando durante los ensayos”, recuerda.

El ritmo entre ensayos y show fue intenso: los ensayos terminaban al mediodía; a las 14:00 el equipo ya estaba montando en el Royal Albert Hall; y a las 16:00 comenzaban a trabajar con los artistas. La preparación previa resultó clave. “Sin esa planificación, no habría sido posible”, afirma Sarge.

 

Debut en Londres del Opry 100 en el Royal Albert Hall

El Royal Albert Hall elevó aún más la experiencia. Pasar de la precisión del estudio a una sala histórica de 6.000 localidades permitió que la preparación se encontrara con una acústica icónica. Con los snapshots ajustados y el flujo de trabajo consolidado, el equipo llegó listo para respetar el espacio y el momento, trasladando el sonido de Nashville con precisión y sensibilidad histórica.

yamaha grand ole opry 4 HI

Para gestionar la gran cantidad de artistas, Brady trabajó desde una posición de monitores poco habitual, detrás de una pantalla de vídeo y sin visión directa del escenario.

 

Estoy acostumbrado a leer el lenguaje corporal, así que esta configuración me obligó a apoyarme más en la comunicación y hacer ajustes sobre la marcha, explica.

 

El equipo estableció un sistema fluido: los músicos transmitían sus necesidades tras los ensayos y Brady adaptaba rápidamente las escenas para garantizar comodidad y confianza.

 

Elección de equipo: fiabilidad frente a experimentación

En un evento único de alta presión, la fiabilidad primó sobre la innovación. Los ingenieros evitaron probar configuraciones nuevas o poco habituales. La única excepción fue Mumford & Sons, que optó por un único micrófono Neumann U47 FET y sin monitores, cantando directamente con la mezcla de PA. “Funcionó perfectamente”, señala Sarge. “Desde entonces hemos incorporado algunos al Opry”.

En cuanto a plugins, se optó por soluciones sencillas: Dynamic EQ6 y Dynamic EQ4 como herramientas principales, junto con reverberaciones Bricasti Y7 en algunos casos. “Casi desearía que Dynamic EQ6 fuera un ecualizador estándar”, bromea Sarge.

yamaha grand ole opry 5 HI

Más allá de lo técnico, la carga emocional fue evidente. “Era una mezcla de estrés y emoción”, reconoce Brady. “Estás en otro país, en espacios legendarios, con cambios de última hora. Pero luego miras y ves a Marty Stuart en Abbey Road y todo cobra sentido”.

 

Innovación en el flujo de trabajo

El éxito del debut en Londres refleja una tendencia creciente en producción en directo: preparación remota y flujos de trabajo basados en archivos. Al crear previamente los archivos del show en Nashville y transferirlos digitalmente, el equipo redujo el tiempo de montaje. El soundcheck virtual permitió además ajustar mezclas sin necesidad de los artistas, algo clave con tiempos ajustados.

 

Mantener el círculo: la autenticidad como eje

En todo momento, la autenticidad fue el principio rector. “La música country se basa en la letra”, afirma Sarge. “No puedes enterrar la voz. Nuestro trabajo era que Londres escuchara el Opry exactamente como se escucha en Nashville”. Esta idea también se trasladó al plano simbólico: el icónico círculo de madera del Opry fue trasladado desde Nashville y colocado en el centro del escenario.

Para los ingenieros, el evento fue un hito profesional. “Poder decir que trabajé en Abbey Road y en el Royal Albert Hall es increíble”, señala Brady.

 

Un siglo de tradición, proyectado al mundo

 

El Opry 100 llevó un siglo de tradición musical a Londres, acercando el sonido y el espíritu de Nashville a una audiencia internacional. Más que un concierto, fue una declaración de alcance global. Para los profesionales del audio, puso en valor la preparación, la confianza en herramientas conocidas y la capacidad de adaptación. Para el público, confirmó que el legado del Opry permanece intacto —incluso al cruzar océanos.

* Tu comentario en la Revista ISP Audio & Light * Comparte el articulo en las redes

¿Todavía no tienes una cuenta? ¡Regístrate ahora!

Acceder a tu cuenta