Los PixelBrick de Astera eran justo lo que Bolesworth Christmas necesitaba. Esta divertida iniciativa visual tuvo lugar en el castillo de Bolesworth, una histórica casa de campo cerca de Tattenhall en Cheshire (Inglaterra).
El diseñador lumínico Nick Jevons fue invitado por el productor del evento, Matt Bates, para que contribuyera con su arte y técnica al evento. Bates le comentó algunas ideas que ya habían tenido, así como los sitios donde pensaba hacerlo todo. Y así fue como comenzaron a trazar el diseño a lo largo del recorrido hasta el completo.
A Nick empezaron a lloverle ideas sobre cómo podría animar visualmente toda la escena.
Una parte importante del sendero que llevaba al castillo era un gran espacio de césped de 400 x 300 metros frente al mismo. Para la iluminación de esta zona, Nick decidió basarse también en 48 contenedores IBC. Estos son contenedores de uso industrial diseñados para manipular, transportar y almacenar grandes cantidades de líquidos, semisólidos, pastas o sólidos. Son tremendamente populares en festivales y cualquier espacio donde se celebren eventos.
La instalación “The Cube Field” de Bolesworth fue la primera vez que Nick desplegó los PixelBricks para un evento, aunque ya conocía las luminarias y tenía en mente hacerse con ellas.
Las 48 luminarias se equiparon con difusores de haz, con el fin de suavizar la luz y repartirla de manera uniforme por todo el lugar
Nick programó los 48 PixelBricks mediante su consola Avolites por medio de un transmisor, un receptor Astera y un repetidor DMX que se encontraba en el centro del lugar. Entre todos estos elementos, crearon diversos efectos y explosiones de color que entretuvieron sin parar a todos los visitantes.

Los 48 PixelBricks fueron proporcionados por la compañía de alquiler Liteup, quien también se encargó de brindar el resto del equipo de iluminación, la distribución de energía y el personal para el evento.
“The Cube Field” fue una de las ocho variopintas instalaciones que compusieron la Bolesworth Christmas, que también incorporó otras obras de arte, como esculturas y un mercado navideño, y todo en un entorno de bosques único.
Entre los desafíos a los que se enfrentaron destacó, sin duda, el mal tiempo. La lluvia y las tormentas (Arwen y Barra) azotaron Reino Unido por esas fechas y retrasaron un poco la instalación, aunque todo siguió adelante sin problemas.
Tal fue el éxito del evento que se prolongó hasta la víspera de Navidad. Como bien sabemos, los espectáculos al aire libre (y, concretamente, la iluminación de senderos) han vuelto a recobrar la importancia que merecían, al posicionarse como una opción segura y entretenida de disfrutar de la magia.
*Photo credits: Nick Jevons y Matt Bates



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