Una final mundial de fútbol reúne casi todos los ingredientes capaces de complicar un sistema de audio inalámbrico: decenas de canales, grandes distancias, artistas desplazándose por el terreno de juego, una enorme concentración de radiofrecuencia
Una retransmisión internacional en la que cualquier fallo queda inmediatamente expuesto.La producción del espectáculo de medio tiempo de la final de 2026 en Nueva Jersey ofrece un buen ejemplo de cómo se puede abordar esa complejidad.
Professional Wireless Systems (PWS), junto con ATK/Clair Global, desplegó una infraestructura basada en tecnologías de Shure Axient Digital, Axient Digital PSM, ShowLink y el array de micrófonos DCA901, combinando audio para artistas, monitorización in-ear, gestión RF y captación destinada a la mezcla broadcast.
Cuatro zonas de antena para cubrir un estadio
Uno de los primeros problemas en un recinto de estas dimensiones es bastante evidente: mantener una cobertura inalámbrica estable cuando los transmisores pueden encontrarse en puntos muy diferentes del terreno.
Para la producción se utilizaron 12 canales de Axient Digital PSM para monitorización in-ear, junto con transmisores ADX y receptores digitales AD4Q trabajando con Quadversity. También se emplearon ocho canales adicionales en configuración Quadversity mediante el receptor escalable ANX4.

La utilidad de Quadversity está precisamente en este tipo de aplicación. El sistema permite trabajar con cuatro zonas de antena por receptor, en lugar de depender únicamente de un único par de antenas.
En un estadio, esto permite distribuir estratégicamente las zonas de recepción y reducir los puntos en los que un transmisor podría quedar comprometido por distancia, obstáculos o condiciones de propagación.
No se trata simplemente de añadir antenas: se diseña la cobertura RF alrededor del espacio en el que se va a mover el artista.
ShowLink: cambiar un transmisor sin llegar hasta el artista
La segunda cuestión interesante fue la gestión remota. ShowLink permitió al equipo controlar los transmisores Axient Digital desplegados sobre el terreno desde una posición central. Los técnicos podían modificar parámetros, comprobar su estado y reaccionar a cambios durante la propia producción.
Jim Van Winkle, director general de PWS, resume bien la ventaja práctica: la posibilidad de modificar los micrófonos desde una única posición reducía el tiempo necesario para reaccionar cuando algo cambiaba durante el espectáculo. Y esta es probablemente una de las enseñanzas más trasladables a otras producciones.
En un concierto convencional todavía puede ser posible acceder físicamente a un transmisor. En una ceremonia televisada, un gran estadio o una producción con tiempos extremadamente ajustados, la capacidad de intervenir remotamente se convierte en parte de la propia estrategia de seguridad del sistema.
Ocho canales de audio desde un único punto
La parte más interesante desde el punto de vista de broadcast llegó con el Shure DCA901 Broadcast Microphone Array. El equipo de retransmisión lo utilizó para recoger el ambiente del estadio y generar parte de la mezcla inmersiva destinada a la señal televisiva.
Según Tom Holmes, responsable de audio de producción, un único DCA901 proporcionó ocho canales de audio independientes desde una sola posición física.

Sus lóbulos de captación podían orientarse remotamente, de manera que el ingeniero podía modificar en tiempo real las zonas que quería escuchar sin tener que desplazar físicamente el micrófono.
En esta producción, esos ocho canales se utilizaron para alimentar las fuentes de altura de la mezcla inmersiva. Es una aproximación interesante en broadcast porque rompe con la relación tradicional de “una posición de escucha, un micrófono”.
Un array direccionable permite obtener diferentes áreas de captación desde el mismo dispositivo y modificar posteriormente hacia dónde se está escuchando.
Menos posiciones de micro, menos cable y menos tiempo
La otra ventaja fue puramente práctica. El DCA901 concentró audio, alimentación y control sobre una única conexión de red, lo que redujo tanto el cableado como la necesidad de instalar diferentes micrófonos alrededor del estadio.
En grandes producciones, este tipo de simplificación tiene más importancia de la que puede parecer.
Cada posición de micrófono adicional implica cable, infraestructura, tiempo de montaje, comprobaciones, posibles interferencias con cámaras o público y un nuevo elemento que habrá que supervisar durante la emisión.
Por eso, más que el número de canales que puede proporcionar el array, la cuestión interesante es cuántos puntos físicos puede evitar desplegar.
Del escenario a la retransmisión
El sistema cubría simultáneamente las necesidades de los artistas y las de televisión. Chris Martin, de Coldplay, utilizó una cápsula SM58 sobre un transmisor Axient Digital AD2. El SM58 alcanza precisamente en 2026 su 60 aniversario. Burna Boy utilizó también Axient Digital, mientras que Jason Sudeikis y Brendan Hunt, caracterizados como Ted Lasso y Coach Beard, y Justin Bieber utilizaron micrófonos de diadema Shure SM39. Pero probablemente lo más relevante de la instalación no sea qué micrófono utilizó cada artista.

Lo interesante es cómo convivieron en la misma producción microfonía inalámbrica, monitorización in-ear, gestión remota, una infraestructura RF distribuida y captación multicanal para audio inmersivo.
Lo que puede aprenderse de un estadio
Los grandes eventos deportivos son un excelente banco de pruebas para el audio inalámbrico porque concentran problemas que en instalaciones más pequeñas aparecen por separado.
Hay que prever cobertura, coordinar frecuencias, minimizar zonas de sombra, supervisar transmisores y, al mismo tiempo, proporcionar audio independiente para público, artistas y retransmisión.
La producción de esta final muestra además una tendencia bastante clara: cada vez más decisiones se trasladan del plano físico al plano de control.
Las antenas se distribuyen por zonas, los transmisores se configuran remotamente y un único array de broadcast puede generar diferentes áreas de captación sin mover el hardware.
El resultado no consiste únicamente en utilizar menos equipos. Consiste en diseñar una infraestructura que permita cambiar rápidamente cuando cambia la producción, algo especialmente valioso cuando no existe posibilidad de repetir la actuación.



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