Una arquitectura basada en ETC Apex, Ion Xe y ETCnomad distribuye los puestos de trabajo por distintos espacios del teatro y mantiene un sistema de respaldo preparado para asumir el control ante cualquier incidencia.
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona ha estructurado su infraestructura de iluminación alrededor de un sistema de control distribuido que busca responder a una de las principales exigencias de un espacio con programación prácticamente continua: mantener la operativa incluso cuando se produce una incidencia y facilitar el trabajo de equipos técnicos e iluminadores invitados.
La cabina principal trabaja con una ETC Apex 5, respaldada por una ETC Ion Xe 20 preparada para asumir el control en caso de fallo del puesto principal. La estrategia de redundancia permite evitar que una incidencia en la consola principal comprometa la continuidad de ensayos o funciones.
El esquema no se limita, sin embargo, a una única posición de control. Durante ensayos y sesiones de programación, una segunda ETC Apex 5 se instala en platea, lo que permite realizar ajustes con visión directa del escenario y mejorar la coordinación entre programadores, diseñadores de iluminación y equipo técnico.
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Control distribuido por el edificio
La arquitectura se extiende también al escenario y a otros espacios del Liceu. La Sala Foyer y el Salón de los Espejos disponen de ETC Ion Xe, ETCnomad y alas de faders, permitiendo adaptar los puestos de operación a las necesidades de cada producción.
Este planteamiento resulta especialmente relevante en un teatro que recibe producciones y profesionales externos de manera habitual. Ferran Pratdesaba, técnico de iluminación del Gran Teatre del Liceu, destaca precisamente la familiaridad del entorno ETC entre profesionales del sector:
“Gran parte del éxito está en que muchos teatros ya trabajan con estas consolas y los iluminadores las conocen perfectamente”.
La estandarización del entorno de control reduce así el tiempo necesario para que equipos invitados se adapten a la infraestructura del recinto, un factor especialmente importante cuando los periodos de montaje, ensayo y programación son ajustados.
Redundancia para una programación que no se detiene
Más allá de las prestaciones individuales de cada consola, el proyecto muestra cómo la redundancia y la distribución de los puestos de control se están convirtiendo en aspectos esenciales dentro de las grandes infraestructuras escénicas.
En un teatro con una elevada rotación de óperas, danza y otras producciones de gran formato, la arquitectura debe responder tanto al ritmo de programación como a las diferentes formas de trabajar de los profesionales que pasan por el recinto.
El resultado es una infraestructura en la que la consola principal, el sistema de backup y los diferentes puestos distribuidos pueden adaptarse a las distintas fases de una producción, desde la programación y los ensayos hasta la representación.
Iluminación móvil para usos permanentes
El sistema de iluminación se completa con diez luminarias móviles instaladas en los óculos del teatro, utilizadas principalmente para iluminación frontal, y otras 27 unidades distribuidas entre escenario y sala.
Según el equipo técnico del Liceu, la intensidad de utilización de estos equipos es especialmente elevada. Su ubicación permite incorporarlos tanto a las producciones de ópera como a buena parte del resto de actividades del recinto, proporcionando recursos de iluminación frontal y apoyo escénico de forma prácticamente permanente.

La combinación de control distribuido, redundancia y luminarias destinadas a un uso intensivo refleja una realidad cada vez más presente en los grandes espacios escénicos: la infraestructura técnica no solo debe ofrecer prestaciones, sino estar preparada para trabajar de manera continuada, adaptarse rápidamente a diferentes producciones y reducir al mínimo los puntos únicos de fallo.
Stonex, España, participa en el proyecto como proveedor y soporte técnico de la instalación.





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