El nuevo álbum, de Fall Out Boy, descrito como cinematográfico, inspiró a los directores creativos de la gira, Amber Rimell y Bronski de TAWBOX, a crear una experiencia narrativa y teatral. Según Connor, la idea era capturar en el escenario la dualidad entre la cara externa que mostramos al mundo y la interna que reservamos para nosotros mismos.