Isaac Bargiela, director creativo, diseñador de iluminación y escenógrafo de la producción, ha utilizado los dispositivos JDC Burst 1 de GLP como eje de un lenguaje visual unificado que integra iluminación, vídeo y escenografía en una de las giras más ambiciosas del panorama español actual.
El cantautor español Dani Fernández ha construido una de las trayectorias en solitario más exitosas del país en los últimos años. Tras darse a conocer como miembro de Auryn, consolidó su carrera en solitario con una serie de lanzamientos de gran éxito, entre ellos Entre las dudas y el azar y La Jauría, ambos números uno en España.
Ese impulso se materializa en directo a través de La Insurrección, una producción de gran formato concebida para generar impacto en todos los niveles. Producido y promovido por Mapache Music, con producción técnica y suministro a cargo de Fluge Audiovisuales, el espectáculo reúne un impactante universo visual en el que iluminación, vídeo y escenografía se conciben como un todo coherente.
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En el centro de esta visión se encuentra Isaac Bargiela, cuya labor en la producción va mucho más allá del diseño de iluminación. Además de diseñar la iluminación, Bargiela es responsable de la dirección creativa, el diseño visual y la escenografía del espectáculo. Esta amplitud de autoría es la base de la coherencia visual de la producción. Dentro de este marco, JDC Burst 1 de GLP emerge como una de las herramientas clave del diseño.
Para Bargiela, la iluminación no es una capa independiente aplicada al espectáculo, sino una parte esencial de su lenguaje narrativo. Cada elemento —incluyendo la evolución de la luz, el uso del color y la relación entre haces, pantallas y volúmenes escénicos— se ha desarrollado como parte de un arco narrativo más amplio.
Cada escena está construida con una intención clara. A veces, la iluminación sitúa al público en una realidad paralela al estilo Matrix, con gobos que atraviesan el aire como haces láser. En otros momentos, evoca la sensación de estar en medio de una zona de guerra en el desierto. Y en otras ocasiones, los efectos de iluminación se reflejan en el contenido de las pantallas, reforzando la simbiosis entre luz y vídeo, afirma Bargiela.
Esta ambición por crear un entorno visual completo marcó el proceso de producción. En lugar de tratar iluminación, vídeo y escenografía como departamentos paralelos, Bargiela los desarrolló como elementos interdependientes, cada uno reforzando la profundidad espacial, el tono emocional y la composición dramática general del espectáculo.

“Creo que la luz tiene el poder de situar al público dentro de una escena muy concreta”, explica. “Esa idea recorre este diseño, teniendo siempre presente la necesidad de iluminar el escenario, mantener visible al artista, crear momentos impactantes y, sobre todo, resaltar los volúmenes tanto de la escenografía como de las pantallas para generar distintas capas visuales”.
Una herramienta fundamental para materializar esta visión fue el JDC Burst 1 de GLP. Bargiela descubrió este dispositivo gracias a una recomendación de Pedro ‘Peke’ Campos, de Fluge Audiovisuales, mientras buscaba un estrobo LED potente y controlable por píxel que ofreciera mucho más que simple intensidad.
Sabía que necesitaba una gama de estrobos LED controlables por píxel y con mucha potencia. En cuanto Pedro me recomendó que les echara un vistazo, fue amor a primera vista. Fue como darle un pincel a un pintor. En este diseño, los dispositivos JDC Burst son los principales responsables de crear volumen junto con la escenografía y las pantallas de fondo, además de aportar baños de color y, sobre todo, efectos rápidos dentro de las secuencias. Me ofrecen la versatilidad necesaria para trabajar con efectos de alta resolución y una calidad de color increíble en las mezclas, comenta Bargiela.
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Lo que diferencia a la unidad JDC Burst 1 dentro de este diseño no es únicamente su potencia lumínica, sino también el nivel de control que proporciona. Para Bargiela, la fortaleza del dispositivo reside tanto en su capacidad para modelar el ritmo, la frase musical y la musicalidad del espectáculo como en la energía que aporta al escenario.
“Son lo que yo llamo mis ‘dispositivos de musicalidad’”, afirma Bargiela. “Gracias a su regulación extremadamente precisa y a su enorme potencia máxima, son mis mejores aliados a la hora de dar ritmo a la programación y aportar ese toque de musicalidad que tanto me gusta utilizar en mis proyectos”.
Esta combinación de sutileza y contundencia convierte al dispositivo en una herramienta eficaz en un espectáculo construido sobre cambios rápidos de atmósfera y escala. En un momento, JDC Burst 1 ofrece una intensidad abrumadora; al siguiente, se transforma en un elemento de detalle perfectamente calibrado dentro de una secuencia, manteniéndose siempre alineado con la dinámica musical y emocional de la actuación.
Para Bargiela, hubo un aspecto que destacó por encima de todos: la potencia.
La potencia, la versatilidad para crear efectos y la resolución son puntos fuertes de JDC Burst. Pero, lo que más me gusta es su potencia. Cuando llevo la línea JDC al máximo, literalmente dejo de ver el escenario. La salida lumínica que tienen estas unidades es impresionante. Para hacerse una idea, solo necesito ocho para deslumbrar al público en cualquier recinto. Con otros equipos necesitaría al menos diez, asegura.
Créditos de las imágenes: © Gloria Nieto







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